¿Un smartphone bajo el árbol? Por qué esta Navidad muchos padres dicen “todavía no”

La llegada de Papá Noel suele abrir un debate que se repite en miles de hogares: ¿A qué edad es prudente regalar el primer celular? Bajo el lema “No es un juguete”, una creciente red de padres y especialistas está impulsando una campaña para concientizar sobre los riesgos de entregar dispositivos con acceso a internet a niños cada vez más pequeños.

El movimiento que busca “estirar” la infancia

Lo que comenzó como una inquietud aislada se ha transformado en un movimiento organizado. Grupos de padres en Argentina y la región se han unido para resistir la presión social. Su argumento es simple pero potente: un smartphone no es un juguete, es un portal al mundo adulto para el cual el cerebro de un niño no está preparado.

“Regalar un celular a un niño de 9 o 10 años es como darle las llaves de un auto sin que sepa conducir, y dejarlo solo en una autopista sin señales”, explican los referentes de estas comunidades.

3 Razones para repensar el regalo de Navidad

  1. Impacto en la Salud Mental: La evidencia científica asocia el uso precoz de redes sociales con mayores niveles de ansiedad, depresión y trastornos del sueño en menores.
  2. La pérdida del juego libre: El celular ofrece estímulos de dopamina inmediata que hacen que los juguetes tradicionales, el deporte o la lectura parezcan “aburridos” en comparación.
  3. Seguridad y Grooming: El acceso ilimitado a internet expone a los niños a contenidos inapropiados y a riesgos de seguridad que son difíciles de monitorear al 100%.

¿Qué proponen como alternativa?

La campaña no busca prohibir la tecnología para siempre, sino retrasar su llegada. Algunas de las alternativas que proponen los grupos de padres para estas fiestas son:

  • Experiencias: Entradas para el cine, teatro o una escapada en familia.
  • Hobbies físicos: Bicicletas, patines o instrumentos musicales.
  • Tecnología offline: Cámaras de fotos, relojes digitales (sin redes) o juegos de mesa complejos.

Un pacto entre padres

Uno de los mayores desafíos es el miedo de los chicos a ser “el bicho raro” del grupo. Por eso, la campaña promueve acuerdos entre padres del mismo curso. Si la mayoría decide esperar hasta los 14 o 15 años para el primer dispositivo, la presión social sobre el niño disminuye drásticamente.

¿Y en tu casa? ¿Ya tomaron una decisión sobre el celular o prefieren esperar un poco más? ¡Contanos tu experiencia en los comentarios

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